¿Qué es el carbón activo y cuáles son los beneficios?

El carbón activado, también conocido como carbón medicinal, se produce a partir de pulpa de madera a una temperatura de aproximadamente 900 ° C, y luego se activa por la acción del vapor o ácidos fuertes para obtener la máxima superficie de adsorción.

El carbón medicinal (activado) generalmente se presenta en forma de tabletas negras. El carbón activado está indicado para el tratamiento de:

  • intoxicación alimentaria
  • diarrea
  • envenenamiento
  • flatulencias

Sin embargo, antes era apreciado por sus otras propiedades. Hipócrates y sus estudiantes recomendaron usar carbón en polvo en las heridas infectadas, lo que no solo evitó los olores desagradables, sino que también hizo que las heridas se curaran más rápido.

El carbón activado tiene un efecto secante y absorbente sobre las secreciones y las bacterias. Los aborígenes de Australia, muchas tribus africanas, los indios de las Américas y los esquimales de Groenlandia siguen utilizando tratamientos similares en la actualidad.

A continuación, compartimos más información sobre algunos de los principales usos del carbón activado:

  1. Carbón activado para la diarrea

El carbón medicinal (activado) tiene fuertes propiedades de adsorción (unión) para otras sustancias, incluyendo bacterias y toxinas que causan diarrea. Los captura y los une, y luego los desecha del organismo.

  1. Tratamiento contra el envenenamiento

El carbón activado se une no solo a las bacterias y toxinas, sino también a algunos medicamentos, por lo que se ha utilizado (como auxiliar) como antídoto después de su sobredosis.

La más efectiva es la administración de carbón rápidamente después de consumir el veneno, es decir, hasta 1 hora. La regla es dar carbono después de eliminar el veneno provocando vómitos o lavado gástrico, pero también puede usar carbón activado sin vaciar el estómago. Se administra 1 g / kg en una suspensión acuosa de 50-100 ml. La cantidad de carbono debe ser al menos 10 veces la cantidad de veneno consumido. 

Además, el carbón activado no sólo puede emplearse en personas, sino en mascotas, como perros y gatos.

El carbón activado no debe usarse de manera rutinaria en todas las intoxicaciones orales. Se administra solo después de la ingestión de sustancias que son absorbidas por el carbono, y en caso de que una dosis de veneno representa un peligro de intoxicación grave o muerte.

  1. Carbón activado, ¿cuál es la dosis?

Adultos y niños mayores de 12 años: en intoxicaciones alimentarias leves con síntomas de flatulencia o fermentación intestinal excesiva: 800-1200 mg varias veces al día hasta que desaparezcan los síntomas.

Las preparaciones se pueden tragar enteras, pero para una acción más rápida se recomienda masticar las tabletas.

Antidiarreico: 3-6 g cada hora (3-4 veces) preferiblemente en forma de suspensión acuosa hasta que desaparezcan los síntomas.

En intoxicaciones: adultos y niños después de 1 año de edad: una dosis única suele ser de 4 a 12,5 g en forma de suspensión acuosa, que debe tener la consistencia de una crema espesa.

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